Capitulo 1Hoy nos toca salir en busca de algún alimento, algo que nos ayudara a no morir de hambre, algo que nos ayude a sobrevivir durante unos días más. Cada vez quedan menos alimentos así que teníamos que alejarnos unos kilómetros del refugio en el que nos escondíamos.
Nuestro escondite era una casa de dos pisos situada a las afueras de la ciudad.
Antes de salir nos cargábamos de armas y utensilios que nos sirvieran para defendernos de los monstruos que ahora campaban a sus anchas por la ciudad, o para cazar algún animalillo del que pudiéramos alimentarnos, aunque hacia meses que no veíamos ninguno.
Sergio y Jessica iban a ser mis compañeros hoy. Sergio es rubio con ojos azules, no mucho más alto que yo. Es el manitas del grupo, el que se encarga de fabricar las armas y utensilios que luego utilizaríamos en nuestras salidas y también es el “chapucillas” que hacía que nuestro refugio se pareciera mas a un hogar que a una casa casi en ruinas. Jessica es dos años mayor que yo. Morena y ojos oscuros. Me llevo muy bien con ella, nos ayudamos la una a la otra en los momentos de bajón, nos contamos nuestros pequeños secretos y, a veces, cuando estamos juntas, nos lo pasamos tan bien que se nos olvida la realidad.
-¿Preparadas? – nos preguntó Sergio.
Jessy y yo nos miramos y asentimos a la vez. Salimos por la puerta trasera, en la que estaba esperando Fran, para luego cerrarla por dentro.
-Suerte chicos.- nos deseó Fran- A ver si hoy podemos preparar una cena especial.-
Nos miramos los unos a los otros y salimos con la esperanza de encontrar algo.
Después de caminar durante dos horas por la ciudad en ruinas, medio escondidos y evitando hacer el menor ruido posible para que los soldados de Marcus no nos descubriesen, llegamos al objetivo, un centro comercial que los tres conocíamos a la perfección pues lo habíamos visitado en muchas ocasiones cuando aun la humanidad creía que los vampiros solo eran leyendas e historias para no dormir.
Nos extrañó que en la entrada no hubiera nadie pues normalmente solía haber una pareja de vampiros vigilando. Nos alegramos de no tener que enfrentarnos a nadie y entramos en el centro.
-Venga chicas. Tenemos poco tiempo antes de que llegue la noche. El viaje nos ha llevado más de lo que creía. – dijo Sergio. En eso de las salidas era el que mandaba.
-aunque la noche era eterna desde hace ocho años siempre había unas horas del día en las que el sol ganaba un poco a la oscuridad y hacia que los vampiros fuesen más vulnerables.
Jessy y yo nos dirigimos a la zona de la comida mientras Sergio fue a la zona de la ropa y las cosas que necesitábamos para al menos poder pasar el día a día.
Llegamos a unas estanterías en las que aun quedaba algo de comida.
-Está todo caducado, como no.- dijo Jessy con cara de asco
-¿Y qué esperabas? Hace años que no reponen. Cógelo, es mucho mejor comer algo caducado que morirse de hambre y para una vez que encontramos algo de comida… -
No pude terminar la frase. Me quede callada al escuchar un ruido en el tejado del centro.
Sergio se aproximo asta nosotras corriendo.
-Vamos será mejor que nos vayamos, se hecho muy tarde-
Al acercarnos a la salida pudimos ver como tres vampiros custodiaban la salida.
-Bien chicas, toca a un chupasangre para cada uno. Preparaos.- dijo Sergio con un brillo especial en los ojos y una sonrisa picara en la boca. A él siempre le gustaba terminar nuestras salidas con una pelea contra los vampiros, asique aquello le ilusiono aun mas.
Les pillamos por la espalda lo que nos ayudo a acabar con ellos más fácilmente y en menos tiempo del que creíamos.
Acabe con mi contrincante enseguida. A pesar de que tenía un aspecto bastante fuerte y musculoso no me supuso más esfuerzo del habitual. No se pelear muy bien pero cada vez le cogía mas el tranquillo a esto de matar vampiro, cada vez me resultaba más fácil a pesar de mis topes movimientos.
Le di un golpe que me facilito poder cortarle la cabeza con la espada, si es que se le podía llamar así, pues no era más que un trozo de hierro al que le habíamos sacado punta, afilado lo suficiente como para cortar y colocado un mango por el que agarrarlo.
Los vampiros solo morían si se les cortaba la cabeza y no se convertían en cenizas como solían salir en las películas. Las estacas tampoco servían para matarlos, aunque si los paralizaban y la plata como mucho les producía quemaduras. Lo que no servían para nada eran los crucifijos y los ajos. Pudimos comprobar todo en las muchas salidas que ya habíamos realizado
Cuando fui a reunirme con mis compañeros pude comprobar que no habían tardado mucho más que yo en acabar con sus enemigos.
De repente nos sorprendió un cuarto vampiro que salió de la nada disparando a Jessy, que afortunadamente solo recibió un balazo en el brazo.
Cuando Sergio fue a defenderla el vampiro se dio la vuelta le golpe tan fuerte que lo lanzo a unos metros haciéndolo caer al suelo sin consciencia. No me sorprendió porque viendo su aspecto, aunque no hubiera sido vampiro ni hubiera tenido esa fuerza sobrenatural que tienen, lo hubiera hecho con facilidad.
-¡No! ¡Sergio!- grité, lo que no fue una gran idea, porque el vampiro no se había percatado aun que yo estaba allí.
Avanzo hacia mí y cuando fui a golpearle se me adelanto, golpeándome a mi primero, haciéndome caer al suelo.
Se coloco sobre mí y me sujeto las muñecas tan fuertemente que apenas me dejaba forcejear para liberarme.
Pude ver como sacaba sus colmillos y como se acercaba poco a poco hacia mi cuello, tanto que podía sentir el frio de su piel en mi garganta.
De repente algo me lo quito de encima y cuando me incorporé, pude ver a un chico, no más mayor que yo, encima de lo que ya era el cadáver del vampiro que había intentado alimentarse con mi sangre. Nos miramos el uno al otro y pude ver, a pesar de la oscuridad, que tenía unos ojos verdes penetrantes.
-¡María¡- me llamo Sergio que había recuperado la consciencia y ahora estaba junto a Jessy - ¿te encuentras bien? Vamos, tenemos que irnos antes de que lleguen más.-
Cuando me di la vuelta para decirle a mi salvador que viniera con nosotros, me di cuenta de que ya no estaba, se había ido.
Echamos a andar con lo que habíamos conseguido en el centro a nuestras espaldas, atentos a cualquier ruido.
Llegamos al refugio después de algo menos que las dos horas que nos había costado llegar al centro comercial. Al parecer habíamos caminado más rápido, quizá por el miedo a que algún vampiro oliera la sangre de la herida de Jessy.
Repartimos lo que habíamos conseguido y Patricia, la cocinera del grupo, nos preparo esa cena especial de la que habíamos hablado con Fran antes de irnos.
Cuando termine le lleve una parte de la cena a Jessy, que se encontraba en la habitación que compartimos las chicas. Con ella estaba Juan Carlos, que era el que se ocupaba de curarnos las “heridas de guerra”, gracias a que había sido voluntario en la Cruz Roja.
- ¿Cómo te encuentras? - le pregunte mientras le acercaba su plato.
- He podido sacarle la bala, aunque me ha costado - contesto Juan Carlos en su lugar – Saldrá de esta- dijo con tono de burla y sonriéndonos a las dos
- Gracias pero ahora no me apetece comer- dijo Jessy devolviéndome el plato. Estaba pálida, supongo que por la herida.
- Pues deberías, al menos para coger fuerzas y no desmayarte- le contesto Juan Carlos – aunque tampoco te vendrá nada mal dormir un poco.
- Eso hare – dijo Jessy tumbándose en la cama
- En ese caso te dejamos sola. Te dejo el plato por si cambias de idea. Que duermas bien.- le desee mientras salíamos de la habitación
Salí a la terraza. Al parecer Fran había tenido la misma idea que yo.
- ¿Cómo se encuentra Jessy? – me preguntó.
- Saldrá de esta – le conteste a la vez que le sonreí
- Hoy habéis conseguido una buena cantidad de comida-
- Si, y aun quedaba más. Creo que deberíamos volver allí para coger más. Lo que m extraña es que hubiera tantas cosas aun.-
- Quizá ya solo quedamos notros en toda la ciudad.-
- Ojala no fuera así – desee
- Mañana seguimos hablando ¿vale? Tengo sueño.-me dijo mientras bostezaba y entraba en la casa.- ¡Hasta mañana! –
-Hasta mañana.-
Me quede observando un poco más la luna llena que había esa noche, que se dejaba ver a ratos entre las nubes que tapaban el cielo y me fui a la habitación que compartía con las chicas. Cuando entré me di cuenta de que había estado más tiempo en la terraza de lo que creía pues ya se habían ido todos a la cama.
Me metí en la cama y cerré los ojos deseando que mañana, cuando los abriera, todo esto hubiese sido una simple pero larga y dura pesadilla.


2 comentarios:
Me ha gustado la historia. Final cerrado y simple. Quiero ver mas :P.
Gracias!! aun stoy escribiendo mas
no t preocupes q dentro d poco lo colgare, todo a su debido tiempo!! xD
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